El valor de las pequeñas cosas

El valor de las pequeñas cosas

 

Cosas que ahora nos parecen sencillas, suponen verdaderos triunfos en las primeras etapas de nuestra vida. Dar valor a las pequeñas cosas, como cepillarnos los dientes, atarnos los zapatos, doblar la ropa, enhebrar una aguja o escribir un whatsapp en nuestro móvil, son destrezas que no podríamos realizar sin haber recorrido un largo camino trabajando nuestra motricidad, en concreto, la motricidad fina.

Su desarrollo comienza en el momento en el que un bebé descubre sus manos; y los primeros meses de vida y hasta los 5 años, son fundamentales para su control y perfeccionamiento. Éste va muy unido al desarrollo cognoscitivo, y gracias a ambos se consigue alcanzar el nivel adecuado de precisión y coordinación óculo manual que requiere cada tarea.

En la Etapa de Infantil de nuestro Colegio, las profes lo tenemos claro, y sabiendo que la de hoy en día es una generación digital y se están perdiendo muchas oportunidades de juego manual por el uso de las “pantallas”, intentamos que todo el aprendizaje que realizamos sea lo más “manipulativo” posible. Buscamos niños con autonomía y capaces de realizar rutinas y destrezas manuales adaptadas a sus capacidades, y que, con el tiempo, asuman retos cada vez más complejos.

Para ello, cuidamos este aspecto trabajando las distintas áreas con diferentes materiales que les proporcionen un soporte visual y táctil. Hacemos que los niños vivan los aprendizajes y sean los protagonistas de sus logros sin olvidar dar valor a todo lo realizado en el día a día.

Para entender mejor los conceptos abstractos de las matemáticas, es necesario pasar por una serie de experiencias manipulativas que ayuden a conseguir aprendizajes significativos; para ello nos ayudamos de diversos materiales, algunos ya elaborados como los bloques lógicos, el tangram o las regletas Cuisenaire, plastilina, etc. y otros hechos por nosotras mismas para completar la atención de todas las necesidades (tapones, fichas, líneas numéricas, la casita de los números, etc.)

 

Pero para que estos materiales sean efectivos, no basta que los manipulen; es imprescindible que los niños tengan tiempo para pensar en lo que tienen en sus manos y en qué están haciendo; a esto ayuda el hacer preguntas como ¿Por qué?, ¿Cómo lo sabes?, etc. La respuesta a estas preguntas permite comprobar que el niño entiende el concepto y no se limita simplemente a seguir un patrón de juego.

También en lectoescritura la manipulación tiene un papel muy importante.

Para la lectura, utilizamos tarjetas-pictos, bits de sílabas, letras de imán y otros materiales con los que construimos palabras y frases. Y en cuanto a la escritura, fortalecemos la “pinza”, lo que nos ayudará a coger el lápiz de forma adecuada, con actividades como ensartar cuentas, coser con cordones, hacer bolitas y churros de papel seda y plastilina, jugar con pinchitos, despegar y pegar gomets, colorear, pintar con bastoncillos y un larguísimo etcétera.

Ahora que acabamos de comenzar un nuevo proyecto en el que la naturaleza es la protagonista, encontramos “bichitos” en nuestro parque y los llevamos (con mucho cuidadito) a una zona segura de pisotones; en fin, que aprovechamos todos los recursos que tenemos a nuestro alrededor para que nuestras manos se conviertan en herramientas precisas que nos ayuden a desenvolvernos de la mejor forma posible en las tareas cotidianas.

Por todo esto, os invitamos a que en casa también le deis valor a esas pequeñas cosas que nos ayudan en la autonomía y en el desarrollo de sus destrezas básicas a través de las tareas cotidianas como abrocharse y desabrocharse la cremallera, los botones o corchetes, ponerse los calcetines, etc. y descubráis con vuestros hijos y con ayuda de la creatividad otras actividades que podéis compartir con nosotras.

Os invitamos a ver esta galería de fotos:

Mabel Menéndez Matilla

Coordinadora de Infantil y tutora de 2º A de Ed. Infantil