Vivimos la Cuaresma haciendo cuarentena contra los virus que nos rodean.

 

Teniendo presente el lema de este curso “Cuida la vida ponle corazón” hemos vivido esta Cuaresma como un camino de cuarentena y de preparación para

algo muy importante, la vida y la resurrección de Jesús.

Durante este tiempo hemos tenido que ayudarnos para conseguir que nuestro corazón sea más bueno y generoso. Hemos tenido una misión muy importante curar y eliminar de nosotros las cosas y los virus de los que nos hemos ido contagiando y que han hecho que nuestro corazón esté enfermo y no podamos ser felices, ni nosotros ni los que tenemos a nuestro lado: nuestros amigos, padres, profesores…

Para sanar nuestro corazón empezamos el miércoles de ceniza presentando un botiquín con los materiales necesarios para la situación de pandemia que estamos viviendo que nos iban a ayudar para reforzar las medidas de protección frente al COVID 19 (mascarilla, distancia de seguridad, toma de temperatura, etc.).

En los Buenos Días de las distintas semanas hemos descubierto en las lecturas de los evangelios que teníamos que estar atentos a lo que realmente es esencial en nuestras vidas.

Estamos viviendo un momento difícil de confinamiento y de mucho cuidado para protegernos del Covid y por ello cada semana hemos trabajado un valor representado por estas medidas sanitarias y una actitud negativa que queríamos vencer representado por distintos virus que van entrando dentro de nosotros sin que nos demos cuenta.

El virus del egoísmo (pasotavirus), el virus del odio del rencor y la crítica (rencorvirus), el virus de la falta de responsabilidad (escaqueavirus), el virus de la violencia verbal y física (agresivirus), el virus de la falta de confianza, de esperanza y de fe (desconfifevirus). Durante este tiempo nos hemos protegido y curado para eliminar estos virus que han entrado en nuestras vidas y que nos impiden ser felices.

Los niños y los mayores queremos vencer todos estos virus y cuidar nuestro corazón para que al final de la Cuaresma podamos celebrar con alegría la Resurrección de Jesús que es la fiesta más importante para todos los cristianos.

Ana Rodríguez Bartolomé

Coordinadora de Pastoral Infantil