Un reto: superarse ante las dificultades

Un reto: superarse ante las dificultades

Resulta maravilloso y muy esperanzador ver cómo el ser humano es capaz de adaptarse a cada situación que le toca vivir y salir adelante a pesar de todas las posibles dificultades con las que se puede encontrar a diario.


Este fin de semana escuchaba en el evangelio la parábola de los Talentos y me hacía pensar sobre cómo las personas hemos recibido una serie de dones y capacidades distintas que podemos y debemos poner al servicio de los demás y compartir así todo lo que llevamos dentro para poder avanzar como una sociedad civilizada y llena de retos que tenemos que superar a diario.

Viendo y viviendo en primera persona este inicio de curso tan especial e inusual,  me reafirmo al pensar que nuestros alumnos viven el día a día con esperanza e ilusión y nuestra función como padres y educadores es llevarlos y acompañarlos en este proceso de vida y de asimilación en todas las acciones que realicen, de tal manera que,  cada día se convierta en un reto con  pequeñas metas para llegar, poco a poco, a la meta personal que cada uno quiera y pretenda conseguir dentro de sus sueños.

Nuestros alumnos tienen una gran cantidad de maravillosas capacidades y son el futuro de nuestra sociedad más inmediata. Debemos ayudarles a que saquen todo aquello que tienen dentro a pesar de las dificultades que vivimos en el presente. Y ahí está nuestro GRAN RETO: hacer emerger de cada uno ese potencial y llevarlo a su mayor expresión en el hacer diario.

Me impresiona ver los grandes malabares que se están haciendo en todos los ámbitos para intentar convertir esta realidad en algo lo más llevadero posible. Y muchas veces nos podemos vera ver más lo negativo que todo lo positivo. Nos estamos convirtiendo, con bastante frecuencia, en “magos” al lograr convertir esta realidad (que no estábamos acostumbrados a vivir) en algo donde nos sirva para aprender de la experiencia.

El ser humano es especial porque cuando da de corazón, recibe, y cuando da sin esperar nada a cambio recibe mucho más poniendo en muchas ocasiones al otro en primer lugar. Y aquí está la esencia de la cuestión… tenemos que darnos para sentirnos realmente felices

En todas nuestras realidades, y en la escolar también, necesitamos un periodo de adaptación para asentar las bases del hacer diario. Todo ello lleva su tiempo y cada persona necesita el suyo personal para poder dar y dar-se de la mejor forma posible.

Toda adaptación deber ser progresiva y para los niños en edad escolar es primordial, a la vez que necesaria. Y según vamos avanzando en el curso vemos cómo nuestros chicos se encuentran mejor cada día, más seguros, más confiados, más tranquilos, más ilusionados, más positivos…cuando confiamos en ellos y en sus posibilidades, y ponemos en sus manos el reto de superarse a sí mismos en todas las cosas que hacen. Y sin darnos casi cuenta nos presentamos a las puertas del adviento preparando nuestros corazones y hogares para que Jesús venga, una vez más, a llenar nuestro corazón de ALEGRÍA, ESPERANZA Y FELICIDAD, ayudándonos a que el fruto de SU AMOR inunde nuestra vida.

Y… ¿cómo darnos cuenta de que podemos dar fruto? Cuando las pruebas y las dificultades que nos encontramos a diario las superamos y son muestras de amor hacia el otro, sirviendo de ejemplo y ayuda para otros.

 

Francisco José Díaz Moreno

Tutor 6to B Educación Primaria