Graduación 4º de la ESO 2026

54 graduados, muchas emociones y muchos pañuelos

Hay momentos en la vida de un colegio que se repiten cada año y, sin embargo, nunca son iguales. La graduación de 4.º de ESO es uno de ellos. Porque cada promoción tiene su historia, sus anécdotas y sus protagonistas. Y porque, aunque todos intentan mantener la compostura, siempre hay alguien que termina buscando discretamente un pañuelo.

El Colegio María Auxiliadora celebró la graduación de los 54 alumnos y alumnas de 4.º de ESO en una tarde llena de emoción, agradecimiento y recuerdos compartidos. Una ceremonia que puso el broche final a una etapa que, para muchos de ellos, comenzó cuando apenas levantaban unos centímetros del suelo y llevaban la mochila casi más grande que ellos.

La celebración arrancó con una emotiva Eucaristía de acción de gracias. Fue uno de esos momentos que recuerdan que un colegio salesiano es mucho más que un lugar donde aprender matemáticas, lengua o ciencias. Entre lecturas, canciones y palabras de agradecimiento, alumnos, familias y profesores compartieron una celebración cargada de significado y de recuerdos acumulados durante años.

Después llegó el acto académico, acompañado por la presencia de numerosos profesores de la ESO. Uno de los momentos más destacados fue el reconocimiento a los mejores expedientes académicos. Los alumnos distinguidos recibieron un diploma que premiaba años de esfuerzo, constancia y dedicación. Porque el talento es importante, pero el trabajo diario también merece su aplauso.

La intervención del director, Jesús, volvió a combinar emoción, reflexión y ese estilo tan personal. En esta ocasión hizo referencia a la reciente visita del Santo Padre y a uno de los gestos más de moda: el «Six-Seven». A partir de ahí construyó una original reflexión que conectó este gesto con los cuatro evangelistas y con la misión que ahora tienen los alumnos al comenzar una nueva etapa.

Al fin y al cabo, la graduación no es solo un punto final sino un punto y seguido. Una invitación a salir al mundo llevando consigo todo lo aprendido durante estos años: conocimientos, amistades, valores y muchas experiencias compartidas.

La ceremonia estuvo repleta de abrazos, fotografías y sonrisas. También de esas miradas entre padres y madres que parecen decir: «¿De verdad han pasado ya trece años?». Porque mientras los alumnos reciben su diploma, muchos adultos aprovechan para preguntarse: «¿En qué momento pasó el tiempo tan deprisa?»

Y como toda gran celebración salesiana merece terminar alrededor de una mesa, la jornada concluyó con un ágape organizado por el AMPA. Un momento de convivencia que permitió compartir recuerdos, hacer las últimas fotos de grupo y seguir celebrando juntos una tarde muy especial.

Fue también el momento perfecto para que las familias tomaran conciencia, una vez más, de la monumental paliza organizativa que se había dado el AMPA durante las últimas horas. Porque, aunque algunos sospechan que poseen el don de la ubicuidad y una capacidad sobrenatural para resolver cualquier imprevisto antes incluso de que ocurra, la realidad es que detrás de cada evento hay muchas horas de trabajo, llamadas, mensajes, reuniones y carreras de última hora.

A lo largo de la tarde consiguieron algo que parecía casi imposible: que 54 adolescentes, sus familias y un buen número de profesores estuvieran atendidos, alimentados y felices al mismo tiempo. Un milagro logístico que, por el momento, todavía no ha sido reconocido oficialmente por Roma, pero que muchos de los presentes estuvieron de acuerdo en considerar digno de estudio.

Así pues, la promoción 2026 deja atrás las aulas de Secundaria, pero no deja atrás su colegio. Sabemos que quienes pasan por María Auxiliadora saben que esta casa siempre conserva un lugar para ellos.

A los 54 graduados les deseamos lo mejor en el camino que ahora comienza. Y a sus familias, enhorabuena.

¡Misión cumplida!


AMPA Colegio María Auxiliadora
Número 7 – 12 de junio de 2026